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lunes, 10 de junio de 2013

Cleptómano XVIII

- Papá! Papá! Dónde estás?
- Dónde me dejaste la última vez, hijo.
- Es que tu nieto…
- Supongo que no querrá dormirse sin una historia, no?
- Es que lo tienes enganchado.
- No como otro, que se quedó traumatizado…
- Pero es que a quién se le ocurre contar esas cosas a un crío de 6 años!
- Bueno, tu retoño tiene otra opinión.
- Avalon siempre fue un chico especial.
- No confundas rareza con buen gusto!
- Lo que tú digas. Irás?
- No dejaré a mi nieto sin historias!
Sube las escaleras despacio, la edad ya no le perdona. Piensa para sí que mejor que no le perdone las rodillas o la espalda, pero sí el cerebro. Mientras se dirige a la habitación de su nieto, va armando la historia. Pero es complicado, está en un punto delicado. Llega a la puerta del cuarto, con la historia mediada. Tendrá que improvisar.
- Alguien pidió una historia?
- Abuelo! – Se abrazan – Me seguirás contando historias de Cleptómano? Está muy interesante!
- No, hoy te contaré como conocí a tu abuela.
- Pero eso es un rollo! Yo quiero saber cómo Cleptómano cumple su destino!
- Está bien, está bien. Pero déjame hacer memoria. Ocurrió hace mucho, y mis facultades no son las de antes.
- Oh, abuelo! No te tomes el pelo. No soy tonto, sé que esa historia es pura fantasía.
- Eso me convertiría en un mentiroso, no crees? Y yo nunca te he mentido!
- Y aquella vez que me dijiste que rescataste a la abuela de un clan ninja de nazis-comunistas comandados por un pulpo terrorista que…
- Eso no era mentira! Verás, aquélla mañana volví a casa más temprano de lo normal. Extrañado, porque había demasiado silencio, fui a nuestro cuarto y… Sorpresa! No estaba tu abuela. En su lugar, una nota, firmada por el barón Von Ocktopussen, me pedía que…
- Céntrate, abuelo!
- Lo siento, ya empiezo a chochear.
- No digas tonterías! Cuéntame la historia, anda.
 -No sé si la recordaré como es debido. Antes tenía una memoria prodigiosa: en un pestañeo memorizaba cada uno de los objetos de una habitación y los enumeraba en orden alfabético. Pero ahora… Bien, creo que ésta empezaba tal que así: “Jon el Bardo había cogido por los pelos el carruaje que lo llevaría al puesto de los guard…”
- No te hagas el tonto! Quiero que me cuentes una historia de Cleptómano. Qué pinta Jon el bardo que no sabía cantar pero follaba igual aquí?
- Niño! Cómo sabes tú eso?
- Te encontré la historia por internet. Qué es eso de que follaba?
- Que tenía… mucho éxito con sus conciertos. Eso es.
- Y cómo lo hacía si no sabía cantar? Era mago?
- Algo parecido. Tenía un gran carisma, que es un tipo de encanto. Un encantamiento crónico.
- Aaaaaah. Pues de mayor quiero ser como él!
- Tú y todos. Bueno, sigamos: “Jon el Bard…”
- Que no! Que te dije Cleptóm…!”
- Cállate, mocoso! Pesado, que eres un pesado. Si me dejas continuar, verás cómo es de Cleptómano. Estamos?
- Estamos.
- Ahora, déjame hablar: “Jon el Bardo había cogido por los pelos el carruaje que lo llevaría al puesto de los guardas a la entrada de la Fragua de Sombras. Poco a poco habían empezado a restaurarla, pero su antigua magnificencia se hallaba sólo en la mente de aquellos que la habían visto antes de la Incineración. Ahora era sólo un bosque grande sin el Padre; una sombra de lo que había sido, dicho de una forma un tanto poética. Había guardas para evitar que tal accidente volviera a ocurrir. Aunque como era un empleo de creación muy reciente, no sabían muy bien lo que hacer, así que se dedicaban a beber vino y evitar el paso de hachas y antorchas. Claro que eso suponía un problema por la noche, cuando no veías al compañero que viajaba a tu lado. Así que cruzarlo era cuestión de semanas. Y un refugio excelente para los fugitivos. Aun así, los guardas estaban muy orgullosos de su trabajo, a pesar de que eran la zona con más asesinatos por jornada de todo el Cruce.
            >>”Volviendo a Jon… éste… ehm…. Bueno… Por dónde iba?
- Se dirigía a la Fragua en un carruaje.
- Ah! Sí? Ah! Si! Verás, él lo llamaba carruaje, pero no era más que un carro lleno de paja tirado por un caballo de un campesino que pasaba por allí. Y se dirigía hacia la Fragua porque le habían comentado que un burd… Una posada cercana organizaba un concurso de canciones. Él quería aprovechar y… componer una hermosa canción sobre la historia del bosque naciente y ganarse el respeto y la admiración del público. Y de las damiselas, por supuesto. De momento sólo tenía un par de versos, bastante pobres, pero prometedores.
- Y cómo decían, abuelo?
- No lo recuerdo. Y deja de interrumpir! Volviendo al cuento, Jon estaba embobado, perdido en su mundo de versos y tet… rimas. Tan hundido estaba que no prestaba atención al traqueteo del carro, o al cantar de los pájaros. Hasta que el carro paró en seco, arrebatándole todos sus sueños.
>> Le gritó al conductor, pidiéndole explicaciones de por qué se habían parado, y sólo señaló hacia adelante: lo que parecía un hombre se hallaba tirado en medio del camino, cubierto de barro, sangre, y harapos. Ambos bajaron a verlo con más detenimiento. Parecía desmayado. Debía estar desmayado, pues aún respiraba. Inmediatamente, Jon se apiadó de él. Nunca había llegado a estados tan extremos, pero sí en sus huidas de… fans descontentos, había acabado realmente mal. De hecho, sólo seguía vivo porque era un tipo muy rápido. Así que lo que cogió en brazos y lo subió al carro. En seguida, el carretero elevó la voz:
>>- Oiga usted! No me suba a vagabundos a mi carro!
>>- Este hombre puede morir si no lo ayudamos! Es que no tiene piedad?
>>- Lo que no quiero tener es mala gente en mi carro.
>>- Le pagaré el doble al llegar, pero él se vendrá con nosotros.
>>- Está bien- Contestó a regañadientes- Pero pase lo que pase, es responsabilidad suya.
- Qué fácil se dejó convencer el carretero, no?
- Ya te dije que el mayor poder de Jon era su encanto.
- Pero si no hizo nada! Sólo hablar con él. Y de una forma muy sosa
- El encanto está en sus gestos, la forma de articular las palabras…
- Pues no has dicho nada sobre eso!
- Está bien, la próxima vez, te lo indicaré. Ahora, déjame seguir: “ Veamos… ah! Jon le dio agua al moribundo. En una parada, cerca de un río, lo lavó como buenamente pudo. Al verlo libre de mugre, se dio cuenta de que su cara le sonaba mucho, pero estaba seguro de no haberlo visto nunca antes en su vida. Es más, algo le decía que podía olvidar esa cara fácilmente. Sin embargo, en seguida desechó tales pensamientos y lo devolvió a la carreta, dónde le había hecho un colchón de paja. Ese hombre llevaba mucho tiempo a la intemperie, solo y sin comida. Necesitaría mucho que descansar.”
- Ese hombre era Cleptómano, a que si?
- Pareces muy seguro. Deja que la propia historia te de la respuesta, eh?
- Vaaaaale
- Sigamos: “Al día siguiente, llegaron a una villa, a unos pocos días de distancia del put... de la posada. Creo recordar que se llama “Dragones Calientes”. O quizá “Zumo de Limón”. No lo tengo muy claro, aquélla gente siempre fue muy rara con los nombres. Bueno, me refiero a la posada, no a la villa. Las villas no tienen nombre, salvo que sean de un noble muy rico, y el dueño de ésta ni era noble, ni era rico. Era más bien un señor que se creía astuto por ampliar su terreno por tierras sin dueño. Claro, eso hacía la mitad de la propiedad estuviera sin usar, y la otra mitad, estaba todo lo bien aprovechada que puede estar un terreno manejado por una familia de cuatro miembros, tres ellos mujeres.”
>>”Volviendo a Jon, éste había estado cuidando del vagabundo toda la noche, lo había tapado con sus ropas y le había dado de beber como buenamente había podido. Tenía ya mejor cuerpo, pero necesitaba reposo. Reposo que, esperaba, le darían en la villa. Y el llegaría a tiempo para el concurso”
>>”Sin embargo, al hablar con el villano, descubrió que el adjetivo le venía al pelo: No se iban a quedar con el enfermo, puesto que no lo conocían y no eran unas Hermanas Caritativas.
- Abuelo.
- Ya me parecía a mí que me estabas dejando hablar mucho. Dime.
- Qué son las Hermanas Caritativas? Nunca hablaste de ellas.
- Una parte del Dogma de los Nueve que se dedica a cuidar enfermos.
- No tenían médicos? Cómo se curaban entonces?
- No, no tenían. Se curaban por una combinación de suerte y fortaleza física. Era un mundo duro.
- Debía de serlo, sí.
- Si no me vuelves a interrumpir, seguiré.
- Abuelo.
- Qué.
- Los Capas aún seguían existiendo, verdad?
- Te he dicho lo contrario?
- No.
- Entonces es que sí.
- Peroperoperopero… Hace un montón que no salen!
- Pues porque son gente ocupada! Me dejas seguir?
- Si…
- Bien, bien: “El dilema estaba en que el carretero le había dicho que no se podía detener, que quería llegar cuanto antes al put… a la posada, dónde le esperaban su mujer y su hija. Hacía mucho tiempo que no veía a su mujer ni a su hija. Así que, por un lado, su vertiente de buena persona le decía de quedarse con su recién encontrado inválido, pues estaba seguro de que no llegaría al siguiente lugar habitado, y mucho menos a la posada, y por el otro, su lado competitivo y orgulloso que quería llegar a su destino, ganarlos a todos, quedarse con el dinero, las mujeres y la fama. Sobre todo las mujeres.”
- A ese bardo le gustaban demasiado las mujeres, no, abuelo?
- Pues si. Su carisma y su física las volvía loquitas.
- Y por qué querrías volver a una mujer “loquita”?
- Bueno… las mujeres hacen cosas por ti. Cosas que de otro modo no.
- Aunque cantes fatal?
- Aunque cantes fatal.
- Pues el lunes en el cole las volveré a todas loquitas para que me hagan los ejercicios de lengua!
El abuelo casi se atraganta y se puso a toser con furia. Unas palmaditas en la espalda, cortesía de su nieto, pusieron las cosas en su sitio.
- Vamos a seguir, que si no, no te duermes nunca: “Al final, Jon decidió quedarse. Una fuerza de peso en su decisión fue que el carretero se fue mientras él daba una vuelta para aclararse las ideas, dejando al pobre moribundo en el suelo. Maldiciendo cada rama de su árbol genealógico, comunicó la situación a sus hospedadores. Le dieron a Clept…”
- Ah! Te pillé! Sí que es Cleptómano!
- No, niño, no me has pillado, que no he dicho nada.
- Pero si estoy seguro que ibas a decir…
- Que iba a decir qué? Eh? Soy un hombre mayor, me confundo a menudo!
- Vale, vale. Perdona.
- Así me gusta. Prosigamos: “Le dieron al moribundo una habitación enorme y cómoda. Todos los días, la hija mayor, Cler, lo lavaba, le cambiaba los paños húmedos y lo alimentaba con sopas calientes. Tratos mejores a un enfermo sólo se les fue dado a los grandes reyes de la antigüedad. Claro que no todo era un camino de rosas. Jon tenía que trabajar de sol a sol para pagar la estancia a su desconocido amigo. El villano era un villano roñoso. Hasta su nombre inspiraba desconfianza: Demrstök, que en la lengua bárbara de los norteños quiere decir "zarigüeya". Cada hierba segada y cada col plantada hacía que mirase al horizonte y pensase, con nostalgia, en lo que se estaría perdiendo al no poder ir a la posada, pues él era hombre de canción, de amor, de competición! Pero tampoco quería dejar al pobre hombre sólo. Él había estado en situaciones parecidas, sabía lo que se sufría. Y tampoco tenía transporte. Esperaría a que ese hombre despertase y luego ya decidiría qué hacer.”
>>”Realmente, Jon no había estado así ni de lejos. Pero siendo como era un vivalavirgen y cobarde, aprovechaba para compensar sus actos con unos un poco mejores. Por eso se había unido a Gaïne Vainilla en su loca empresa. Por eso hacia ahora esto. Aunque nunca lo admitiría delante de nadie. Quizá porque tampoco lo admitía ni a él mismo. Tampoco su fuerte era la introspección”
- Abuelo, que es un vivalavirgen?
-Pues es un señor muy religioso. Y ni una palabra más. Déjame seguir!
>>” Mientras que Jon se afanaba en tener la mente en la tierra y en otros menesteres más apetecibles, el hombre soñaba. Qué soñaba? No lo sé. Él no lo recuerda. Al menos, nunca me lo llegó a contar. Quizá soñó con toda su vida pasada, quizá soñó otra vida, la que el querría. O inventó mundos innombrables, con terrores innombrables y alegrías innombrables. Ni idea. Él se llevó su secreto a la tumba.”
>>”Al final, los sueños comenzaron a dar paso a formas nebulosas. Porque es lo que siempre pasa cuando se acaban los sueños. Imágenes inconexas comenzaron a surgir. Hasta que se impuso la realidad. Estaba hambriento. Y no sabía dónde. Una sábana hecha de pieles caras. Una habitación hecha de piedra completamente de piedra pulida y exquisitamente trabajada, que gozaba de una chimenea y muebles de madera finamente tallados. O se había vuelto rico de sopetón o se había muerto y aquello era el cielo. Se miró. Estaba vestido de seda. Con muchas magulladuras, por lo que pudo comprobar. Y dolían a rabiar. No, debía de haberse vuelto rico de sopetón.”
>>”De repente, en la puerta, se dio cuenta de que una moza lo estaba mirando con los ojos muy abiertos. Dejó caer la bandeja con un cuenco, armando un gran estruendo, y salió corriendo, gritando como una condenada. Al cabo de un pequeño rato, personas que no conocía de nada estaban enfrente a él, tratando de hablarle como si fuera subnormal. Pero en una esquina, descolgado del cuadro, vio a Jon. Lo recordaba, oh, sí. De hacía cientos de años, cuando ni brujas ni piratas habían tratado de jugar con su vida y destino. Quería saludarlo, abrazarlo, alegrarse… No lo hizo por dos razones: la primera, que ni podía hablar, ni moverse ni nada. La segunda, que no se acordaría de su cara.”
- Ves! Te dije que era Cleptómano!
- Bueno, de momento parece que tienes razón. Veamos si es verdad: “Cuando reparó en ese pensamiento, se fue a tocar la cara. Estaba vendada. Para sus adentros, sonrió. Quizá tuviese cicatrices. Quizá podría volver a desaparecer.
>> “- No se preocupe, señor – dijo una de las chicas, la más bajita, al ver que se tocaba – Realmente la cara estaba casi intacta. Se la vendamos para mantenerlo sujeto  y poder alimentarlo de forma más sencilla. Pero se la quito ahora.”
>> Un ademán brusco detuvo a la chica en seco. Su corazón estaba partido. Debió haberlo pensado antes. Aquella bruja no lo dejaría ir tan fácilmente. Tendría que asumir que no le quedaba otra salida y cumplir esos designios que otros habían tomado para él. Indicó por gestos que quería mantener la cabeza vendada y el estómago lleno. Al cabo de un rato, una buena sopa apareció delante de él.”
>> “A medida que pasaban los días, él iba ganando fuerza. Había recuperado el habla. Comenzó a pasear por la enorme villa. Se presentó como Hazel, a quién le habían dado una paliza de muerte unos bandoleros no lejos de allí. Se le habían llevado todas sus posesiones, que no eran muchas. La mayoría recuerdos de su viuda. La señora de la casa y sus hijas enseguida se apiadaron de él. Dermstök no. Bufaba y soltaba comentarios hirientes. Era un tacaño que sólo veía en sus huéspedes una pérdida de dinero. Despreciaba al bardo, y sospechaba que se veía a escondidas con la mayor de sus hijas.”
- Porqué querría nadie verse a escondidas con una chica?
- Argh! Que te he dicho de interrumpirme?
- Sí, pero… Es que no lo entiendo!
- Y no lo entenderás, hasta que seas mayor. De momento te diré que para cantarle canciones.
- Pues sigo sin entenderlo…
- Con el tiempo lo harás, en serio. Ahora, proseguiré: “Por tod…”
- Qué es proseguir?
- Pero te callarás, niño del demonio! Oh, venga, no llores. No llores venga. Toma, un abrazo. Mejor? Perdona, es que la edad me ha ido quitando paciencia… proseguir es continuar. Contento? Puedo seguir? Si? Bien: “Por todos los medios trataba el villano villano sacar a sus huéspedes de su hogar, sin resultado aparente, pues su esposa e hijas frustraban cada intentona con mucho amor y comida. Jon ya casi no trabajaba. Y al que se hacía llamar Hazel… todo eran vendas cambiadas, arrumacos y grandes comidas para ponerse fuerte.”
>> “Hasta que un día, que Hazel caminaba por el lado este de la villa, llegó Jon con todas sus viandas, corriendo y dando gritos:”
>>”- Hazel, compadre, tenemos que irnos! Corre! Nos quiere matar! – Y pasó a su lado corriendo sin detenerse.”
>> “- Pero por qué? – preguntó, confuso. Ante la sincera duda de su compadre, Jon se detuvo, giró sobre sus talones, y con la cara pálida y ojos desorbitados, le contestó.”
>> “- El viejo me ha pillado con una de sus hijas. Y ha jurado matarnos, Hazel! Viene hacia aquí! Fue a buscar la espada familiar. Ha mandado ensillar su caballo!”
>> “ – Si no he hecho nada! Huye tú, que yo te cubro.
>> “ – Te creerás que eso le importa? Sólo quiere deshacerse de ambos!”
>>”Y ante la remota perspectiva de perder su cabeza y cabrear a Kjara, Cleptómano corrió junto con el bardo.”
- Ves? Si es que soy un chico listo!
- Si, al final la historia te da la razón.
- Y ya está?
- No, aún queda un ratito. Quieres ir a por algo de leche?
- No espero a que la acabes. Saldrá el concurso de poesía.
- Sólo hay una forma de saberlo.
- Pero dímelo, jo…
- No, no sale. En esta historia no.
- Vaya! Qué chasco! Pero me la contarás.
- Cuando la recuerde.
- Pero si estas historias te las inventas!
- Mocoso insolente! Estas historias me las contó el mismo Barbamenta antes de morir! Te atreves a cuestionar la palabra del pirata más peligroso del mundo conocido?
- Abuelo, por favor…
- Estos críos de hoy en día, sin respeto por nada ni por nadie… Pues sabes qué te digo? Que ya que es inventada, no te afectará en nada no saber el final. Adiós!
- No espera! Cuéntame más, cuéntame más!
- Para qué? Para que me interrumpas? Para que descreas la palabra del mayor pirata de todos los tiempos? Para perder mi tiempo?
- No, no. He decidido que tiene que ser verdad. Barbamenta nunca mentiría.
- Así me gusta. Continuaré, si me lo permites: “Corrieron: Cleptómano por su vida, Jon por su…vida también, pues quería conservarla cuán larga había sido hasta el momento. No mucho, pero bien aprovechada.
>>”Cleptómano no quería repetir la furia de Kjara. Ni en un millón de años. Sólo quería cumplir su misión y que lo dejara en paz. Vivir por fin.
>>”Atravesaron cuatro árboles con intención de bosque, un río lleno de ranas y una planicie enorme llena de rocas, hasta llegar a un pueblo (cuatro casas con intención de pueblo). Sin detenerse, llegaron a la posada local. Y entraron, confiando en despistar a su villano persecutor.”
>>”Se sentaron en un sitio cualquiera, pues todos estaban vacíos. Y húmedos. Pidieron cerveza. El camarero, demasiado joven como para ser el dueño – aunque lo era- les sirvió pis de caballo espumoso. Bebieron en silencio durante un buen rato.”
>>”- Y dime, cómo llegaste hasta aquí? – preguntó Jon rompiendo el silencio. Pero éste enseguida se recompuso. Tardó bastante en romperse de nuevo.”
>>”- Pues corriendo, como tú – fueron sus palabras. No quería extenderse mucho. Era el primer conocido que se encontraba. Y no lo reconocía. Antes no le importaría, ahora le sentaba fatal.”
>>” – Ya – bebió – Me refería a cuándo te encontramos.
>>” – Te expresas fatal para ser un bardo.”
>>” – Mi público piensa otra cosa – dijo con orgullo evidente.”
>>” – Pues tiene el oído en el coño.”
>>” – No ése soy yo – respondió poniendo una sonrisa pícara. Cleptómano resopló. Inaudito. Un bardo de lengua roma. Ni si quiera entretenimiento le iba a dar. Porque ya lo había escuchado cantar. Y se negaba a escucharlo de nuevo. Cómo podrían aquéllas mujeres (todas) si quiera quedarse una canción? Las tetas debían taparles las orejas. Aunque pensaba que con lo ingenuas que eran en general las personas del Cruce… nada difícil para alguien con un poco de guapura y algo de saber hacer. La corriente de pensamientos se vio alterada por un portazo. Los había encontrado. Él y toda la población de los alrededores al parecer.”
>>” - Ellos son! Los mancilladores! – gritó Dermstök – Rodeadlos!”
>>”En un abrir y cerrar de ojos, estaban acorralados entre las paredes de la taberna y una decena de aldeanos furiosos con horcas, azadas, una espada buena y una ballesta. Y antorchas, a pleno día. Una muchedumbre furiosa de libro.”
>>” – Si me dejaran explicar… - trató de decir Cleptómano. Pero no pudo. Una flecha clavada cerca de su oreja le cerró la boca.
>>” – Non suelo fallar dous vecces – le advirtió. El ladrón tragó saliva.”
>>” – Antes de que hagan nada! Prendedlos! – ladró el villano. La muchedumbre de libro se miró. No era tan de libro como había parecido: no llevaban sogas.”
>>” Cleptómano enseguida se dio cuenta de ello. De una rápida patada, tiró al de su derecha. Al caer, tiró la antorcha. Y en ese momento se dieron cuenta de que la humedad de la posada sólo estaba en las mesas. El suelo estaba seco. Muy seco.”
>>”Fuego y humo aparecieron casi al instante, como por encanto. La confusión que apareció fue aprovechada por ambos compadres para escapar. Saltaron por las mesas, derribaron cada uno a los paisanos que estaban en su camino, doblados tosiendo o afanándose en escapar. Silbaron flechas por encima de la cabeza del bardo, pero no le dieron. A continuación salió por la puerta.”
>>”Cleptómano lo tenía un poco más crudo. Bueno, no crudo. Con el calor del interior se podría asar un buey entero vivo. Así que no entendía cómo  Dermstök seguía vivo. Vivo y furioso, delante de él. Los ojos inyectados en sangre decían: “El otro se habrá escapado, pero tú no.” Empezó a avanzar hacia el ladrón, y éste a retroceder. El fuego le flanqueaba la salida. No podía escapar. Quizá si era rápido, podría esquivar algún tajo, pero no creí que mucho más.”
>>” De pronto, no pudo avanzar más. Un poste. De eso que sujetan el techo para que no se caiga. Arrinconado. Se apretujó bien hacia atrás y pensó en lo enfadada que se iba a poner Kjara.”
>>” Seguido de un chasquido detrás de él, el techo se derrumbó. Escombros y toneles apastaron al villano delante de él. Bendiciendo a su suerte, o lo que fuera, Cleptómano saltó por encima de la morralla que había vencido a su enemigo y salió corriendo.”
>>” A unos metros del pueblo, le esperaba el bardo. Juntos corrieron. Detrás de ellos, el pueblo trataba de aplacar las llamas. Nadie les persiguió. Cuando la maleza comenzaba a ser más alta, se escondieron, a descansar.”
>>”- De un pelo, eh? – comentó el bardo.”
>>” – Habla por ti. A mí me fue de una astilla – Jon lo miró extrañado. Pero no dijo nada hasta que recobraron el aliento.”
>>” – Hacia dónde vas, amigo? Yo me dirijo al “Zumo de Limón”, al noroeste de aquí. Ya sabes, cerca de la Fragua. Un concurso y su premio me esperan.”
>>” – Yo voy a noreste. Lo siento amigo. Nuestros caminos se separan – trató de contener una risilla. Ya sabía el concurso, la audiencia que tendría y el premio que le darían. Qué predecible era todo – Sin embargo – añadió con una sonrisa sincera – te acompañaré un trecho.”
>>” Y así, los amigos que ya eran amigos de antes, caminaron un rato, dejando atrás el humo negro producto de su aventura. Caminaron durante una semana, hablando de nada, y sin canciones, afortunadamente. Cuando llegó el momento de la despedida. Se dieron la mano, se abrazaron y se dieron las espaldas. Nunca mñas se volvieron a ver.”
>>” Fin.”
- Jo! Pues este capítulo no me ha gustado nada! Y qué pasa con Jon? Gana su concurso? Y Cleptómano? Qué será de Cleptómano? Porque seguro que el próximo día no va de Cleptómano y aparece detrás de una puerta o algo así!
- Tranquilo, hombre!  Este es un capítulo de transición. Es normal que no sea tan bueno. Pero los siguientes sí que irán todos sobre Cleptómano. Prometido. Nos acercamos al final.
- Ah! Si?
- Sí.
- Qué bien! Pero… y Jon?
- Oh, gana, por supuesto.
- Gracias a su encantamiento?
- En efecto. Y disfrutó de su premio. Vaya que si disfrutó!
- Cuál fue? Consiguió volverlas a todas loquitas?
- Por supuesto. Ese fue su mayor premio.
- De mayor seré cómo Jon. Decidido!
- No lo dudo. No lo dudo.
- Me contarás ahora qué hace Kjara?
- No! Es tardísimo! Venga, a dormir!
- Ni peros ni peras! A dormir, que luego no puedo seguir contándote historias!
Y con estas palabras, el niño enseguida cerró los ojos, se tapó y se puso a dormir. El abuelo le apagó la luz y le cerró la puerta. Bajó al cuarto. Su hijo veía la tele.
- Al fin se ha dormido, eh?
- Sí. Es un pillastre. Como no tengáis cuidado, se os asilvestrará enseguida.
- Lo que jamás entenderé es cómo le pueden gustar tus relatos.

- Ya te lo dije. Tiene buen gusto.